Rasca que te rasca…

21 de enero de 2011

Zapi

Una de las cosas que me pide el cuerpo a diario, de esas que nunca comprendo por qué me apetecen, y a las que no puedo resistirme, es rascar determinadas superficies…

Ese maravilloso momento, “sentado” sobre mis patas traseras frente al lateral del sillón del salón, clavando mis uñas, frotando mis almohadillas, acompasando de forma precisa los movimientos de mis extremidades anteriores… ¡¡uffff, qué momentazo!!

Y, como en múltiples ocasiones, esas cosas que me pide el cuerpo, que salen de lo más profundo y recóndito de mi felino ser, parecen incomodar a mis humanos… ¡¡incultos!!

Todavía tengo algunos pelos y vibrisas en estado de máxima piloerección desde el “berrido” que emitió mi humana adulta a mis espaldas cuando, por primera vez, me encontraba enfrascado en tan placentero procedimiento.

Aparte de los gritos, el rascado del sillón ha traído persecuciones, intentos de “indeseables contactos físicos represivos”, absurdos elementos textiles y plásticos intentando tapar mi zona de divertimento y marcaje.

Rasca que te rasca

Lo que llegó casi a hacerme desistir de mi lúdica e “idiosincrática” actividad, fueron los sustos que me llevaba cuando, cómodamente sentado y sacando las entrañas del mueble con mis hábiles manos, recibía un contundente, sorpresivo y húmedo chorro de agua.

¿De dónde partía aquel ataque sorpresa?

Durante unos días no me atrevía a acudir a mi sillón.

Mi valor, mi “gallardía”, mi “gatonalidad”, me llevaron a intentarlo de nuevo… por fin comprendí de donde procedía aquella perfectamente direccionada “lluvia”: mi humana adulta, escondida tras los grandes tejidos que tapan una de las ventanas del salón, portaba en su mano un “aparato” del que salía disparado el líquido elemento. ¡¡era eso!!

La solución fue tan simple como cambiar mis hábitos “de sillón”: acudía a mi zona de recreo y marcaje cuando ella no estaba en casa o se hallaba enfrascada en su incesante aporreo de teclas delante de la pequeña pantalla.

Cuando ya tenía la batalla ganada, apareció, al lado del sillón próximo a mi adorado lateral, una extraña estructura con diversas texturas que, aparte de su singular aspecto, desprendía unos “efluvios” sugerentes, atractivos, tranquilizadores, excitantes… una extraña y contradictoria combinación de ofertas olfativo-sensitivas para mis selectos instintos.

Me acerqué con cierta prudencia a tal objeto, presuntamente inanimado… sí, lo estaba…

Frote mi cara y note una rasposa y agradable sensación… el olor inundaba mis sentidos…

Sin darme cuenta me encontré sentado delante de “aquello”, y mis patas delanteras, como movidas por unos inexistentes hilos, se dirigieron hacia aquella curiosa formación.

¡¡Qué maravilla!!

Mis uñas se enganchaban sintiendo una resistencia perfecta, y el aroma, aquel glorioso “perfume” acompañaba de forma precisa mi rascado.

Tras unos días de usarlo, tras unos días de depositar mis patas sobre aquel elemento, alcanzó la perfección: aparte de las características previas a su uso, ya de por sí “cuasi perfectas”, en sólo unos días, aquella maravilla también se había impregnado de mis olores.

Nunca más volví a prestar atención al aburrido y poco sugerente lateral del sillón.

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21 comentarios para “Rasca que te rasca…”

  1. Mulán dice:

    A mi gata los reyes le han traído un rascador muy completo, pero sigue prefiriendo la esquinilla del sofá!!!

  2. Emma dice:

    ¡Y qué es ese milagroooo! 3 de mis 5 gatos no paran de arañar mi sofá y mis muebles!!!

  3. Virginia dice:

    Mi gata los destrozo, y ahora que estoy de reforma y voy a comprar un sillón nuevo, los laterales los voy a pedir que me los hagan de piel sintetica ya que, por lo menos mi gata, no le gusta demasiado. Además el veterinario me recomendó “frotar” con zumo de limón o ambientador de lomón las zonas donde no quiero que rasque y con un saquito de manzanilla usada, el rascador ya que el olor les atrae y tranquiliza… si funciona ya os contaré!!

  4. Nago dice:

    Ah pues a Roni nunca le ha dado por arañar el sofa (menos mal) ha tenido desde que llego a casa un rascador y al año o asi de estar aqui le compre uno de esos gigantes con varias alturas, escalera y casita para meterse que le encanta.
    Con los rascadores tiene mas que de sobra y no araña ni el sofa, ni los muebles ni nada, una maravilla.

  5. Fannyta dice:

    Hola
    Mis cuatros gatos hicieron Historia las esquinas de mi sillon, tenemos pensado comprar otro juego de sillones pero sabemos no va a durar mucho, incluso se afilan sus uñas en las esquinas de la cama y en las ruedas del auto de mi padre…le hablado mucho a el sobre esos rascadores, pero no cree en esas cosas pero pienso que es la mejor solucion, incluso comprar esas grandes para que se entretengan … en fin.
    tendremos que conformar como ver a mis gatos destruyendo el sofa.

    PD: gracias por seguir en mi Twitter

  6. Lisi dice:

    A Lisi le gusta rascar el carro de la compra pero nunca los muebles. Cuando era pequeño le compramos un rascador y pasé más tiempo rascándolo yo para enseñarle que él. Hace un par de años recibió de regalo un rascador de dos alturas con juegos y ni siquiera se digno mirarlo un par de veces. Así que le dejamos el carro viejo a su alcance y que sea feliz.

  7. Catarato dice:

    Como me identifico!!!, como me gusta verme en cada experiencia.
    Yo tampoco puedo remediar sacar las uñas, estirarme y clavarlas sin piedad en esos objetos, es como si levitara cuando lo hago, aunque de pronto y de golpe vuelva a la realidad, generalmente cuando me enchufan con el extraño aparato de agua, o me hacen un ruido repetitivo con las manos, muy fuerte y desagradable, que atenta contra mis exquisitos oidos, haciéndome huír despaborido.
    Zapi compañero, gracias por sentir, que a pesar de ser único e irrepetible, me pasan las mismas cosas que a mis congéneres.
    Un miausaludo.

  8. Irina dice:

    A mí nunca me han pillado los humanos, aunque tienen sus sospechas, pq nunca me han visto usar ninguno de lso tres rascadores que tenemos, pero sin embargo siempre tengo las uñas cortas cortísimas. Sin embargo al tonto de mi colega Sabonis, lo pillan siempre. Mira que le digo que no lo haga delante de los humanos, si además, apenas están en casa, pero él, que es medio tonto, no se entera, y siemrpe se gana una bronca…. bueno, en realidad, es una pequeña bronquilla. Si es que tenemos a los humanos tontos con nosotros….jejeje

  9. Eva Mª dice:

    ¡Hola! Soy Pelusa y aunque ya tengo casi doce años, no he dejado de afilarme las uñas en los sofás de mamita (cuando ella no me ve, claro)también en el edredón.
    Cuando mami me está haciendo la manicura siempre descubre en mis uñas restos azules de las esquinas del sofá, mi hermana y compañera Nala es más buena que yo, aunque también a veces hace de las suyas…Pero nosotras “pasamos” de los rascadores jeje, Nala prefiere rascar el felpudo con muchiiiisima gana.

  10. Nago dice:

    Zapii a ver si nos cuentas alguna batallita nueva que nos tienes en ascuas 😉

  11. el gato Mau dice:

    No sé yo si esos rascadores artificiales son tan buenos… Donde esté mi butacón azul… =^.^=

  12. Katy dice:

    Yo nunca afilé mis lindas uñitas en los sillones de casa, desde el día que llegue a casa de mis amigos humanos descubri un rascador muy grande y bonito enganchado de la pared con una cosa que hace ruido al tocarla (que por cierto ya no está) y desde el primér día me afilé mis uñitas alli, me paso mucho tiempo enganchada a mi rascador particular.

  13. Flis dice:

    Yo nunca vi un rascador de uñas, por eso rasco las alfombras, y mis humanos me riñen. Justo después me cortan las uñas.

  14. Zapi dice:

    Pues yo estoy feliz con el invento… además ES MIO… MI TESORO… cuando iba al sillón, cortinas, alfombras… siempre acababa recibiendo un humano alrido y la consiguiente persecución.
    Os lo recomiendo… por cierto, me voy un ratito a darle a las uñas…

  15. Marina dice:

    Mi gato Pocholo arañaba los sofás y las sillas. La solución, a parte de volverlos a tapizar, fué comprar una bonitas fundas de sofá y comprar otras sillas que no tienen asientos mullidos. Ahora solamente araña su rascador en forma de árbol de gato, que llega hasta el techo, y tanto le gusta.

  16. piquito dice:

    mi gata tiene destrozadas 1 silla y tambien la esquina del sofa

  17. espy dice:

    hola soy rony y me encanta los sofas cuando me pillan el alarido no me lo quita nadie tengo un rascador lo uso para disimular me voy a miami a vivir y mi humana me va a comprar un rascador grande a ver si voy aprendiendo q ya tengo un añito

  18. cocó dice:

    Pues a mí me encanta el sofá, los rascadores son una porquería, (por los menos los que hay en mi casa). ¿Dónde comprais esos que decís que son tan buenos?

  19. Esmuri dice:

    Pues puedo contar…, Con mi anterior Gato “Sony” nos tocó tener cajas de cartón, le encantaba afilarse las uñas con las cajas de cartón y nunca tocó ningún mueble. Asi que comprábamos agua que iba dentro de cajas de cartón, las apilábamos y “Voilá”, Gato feliz y contento.

    Con mi actual gato, Misha, le puse el rascador que compré en su dia para Sony, y le froté las patitas para enseñarle…. debe de ser que es muy listo, pues empezó a utilizarlo y ahora me estoy plantando repararlo, pues ha desgastado tánto la zona cilíndrica de cuerda, que he tenido que darle la vuelta para que pueda seguir rascando.

    ¡Estos gatitos…..! =^*^=

  20. Perros dice:

    Muy buen aporte me encanta esta web, no puedo parar de mirar

  21. renatita dice:

    hola yo soy algo cool nunca he afilado mis preciosas uñas en la mansion de mis amos solo en mi gran rascador mi ama pequeña valeria

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