Incomunicados

16 de mayo de 2014

A lo largo de mi ya dilatada convivencia con MIS humanos he podido ir comprobando como el paso del tiempo cambiaba sus aspectos, rutinas y costumbres.

Los pequeños ya no son tan pequeños, el adulto mayor ha perdido más pelo que yo en época de muda y mi humana ha cambiado de aspecto en áreas que mi elegancia y discreción me impide comentar,  bueno, ¡¡¡¡o sí!!!!: sus labios y su zona delantera han aumentado de tamaño…

Es difícil entenderlos, comprender sus variaciones de humor, de rutinas alimentarias y horarias, pero de un tiempo a esta parte una especie de silencio, de rancia incomunicación inunda MI hogar.

Cuando todos están tranquilos, cenados, con ropa cómoda, se instalan en sus lugares de descanso con diversos tipos de “micro pantallas” en las que mueven sus dedos compulsivamente y de las que no separan la mirada pase lo que pase.

El lúgubre silencio solo se ve roto por variados sonidos procedentes de los artilugios a modo de señales que les provocan cambios en sus expresiones: sorpresa, risa o pena, pero todo provocado, única y exclusivamente, por esos diabólicos y adictivos aparatos.

En algunas ocasiones he intentado, con mis mayores y mejores recursos, que desviaran su atención hacia mi, y lo máximo que he conseguido es que me apuntaran con esos elementos, y tras un fogonazo de luz que cegaba momentáneamente mis ojos, siguieran administrándose su “indispensable” droga.

zapi

Antes hablaban juntos, se reían o discutían juntos, me acariciaban, me cepillaban y me daban la bronca. Ahora todo gira alrededor de esas rectangulares y aplanadas estructuras.

Supongo que es parte de la evolución del humano, que han pasado de juntarse a mirar la pantalla grande a sumergirse en la propia, han pasado de la relación a la ausencia, de la actividad al sedentarismo.

Yo sigo siendo el mismo, no he cambiado, bueno, quizás un poco más de peso por mi falta de ejercicio, pero yo sigo estando en el mismo sitio, con las mismas ganas de querer y ser querido.

Me encantaría hacerles saber que les echo de menos.

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Un comentario para “Incomunicados”

  1. Nagore dice:

    Jo que bonito Zapi, la verdad es que el ser humano cada vez es más incomprensible, yá yo también tengo una pantallita de esas, pero para nada descuido los mimos hacia Roni, nada de lucecitas rojas, lo más divertido siempre ha sido y será tirarse en el suelo y jugar con él.

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