¡¡¡DIENTES… DIENTES!!!

29 de abril de 2011

Zapi

Uno no es consciente de lo útil que es algo hasta que no lo tiene…

Estaba merodeando el otro día por MI casa, cuando noté esa sensación de vacío digestivo, de “regustillo” en el paladar, por lo que me dirigí, sin prisa, pero sin pausa, a mi zona de alimentación.

Allí estaba mi plato de comida, mi agua fresca y limpia (si no está en perfectas condiciones prefiero buscar las gotas de cualquier grifo), y mi entorno de tranquilidad.

Como siempre, acerqué mi cuerpo al comedero del crujiente alimento, me agaché e introduje aquel maravilloso manjar con un movimiento inconsciente pero certero, combinando con precisión labios y lengua.

Cuando mi cerebro estaba abierto para recibir un aluvión de sensaciones agradables, positivas y satisfactorias, una “especie” de descarga eléctrica recorrió mi organismo.

En el preciso momento de clavar mi dentadura en el alimento, esa horrenda sensación saturó mi sistema nervioso.
¡Horrible!

¡¡¡Dientes... Dientes!!!

Escupí mi adorado alimento como si fuera lo último que tenía que hacer en mi vida. Mi singular y depurada inteligencia hizo que mi cerebro relacionara directamente alimento con dolor, por lo que, un mar de órdenes y sensaciones encontradas confluían en mi propio ser: el hambre me hacia acudir al comedero, pero mi recuerdo de dolor y su relación directa con el alimento me hacían quedarme como un bobo parado ante el suculento manjar.

Mis humanos, los adultos, que no paran de observarme, se dieron cuenta de que algo extraño estaba pasando.

¿Qué le pasa a Zapi? ¡¡No está comiendo!! ¿y se queda como hipnotizado delante del plato?

Mi humana adulta, más en la línea de hurgar por todo mi cuerpo cuando se presentan situaciones anómalas, me revisó “de cabo a rabo”; cuando llegó a la boca e intentó abrirla, note una clara molestia, no tan lacerante como al morder el alimento, pero de suficiente intensidad como para emitir un contundente bufido.

¡¡La boca, es de la boca!! gritó mi humana adulta haciendo que mis dos tímpanos vibraran con la misma intensidad que una campana recién tañida.

¡¡Zapi, déjame mirarte!!

Ese tono de voz fue inmediatamente reconocido por mi “intelecto felino” y, a pesar de la molestia, dejé que siguiera enredando en mi cavidad oral.

¡¡Que peste!!… ¡¡Tiene las encías “rojísimas”!! ¡¡Vámonos al veterinario, “pero ya”!!

¡¡Veterinario!!

Pocas palabras provocaban en mi tan malas sensaciones y recuerdos: el tipo imperturbable que siempre conseguía sacarme de mis casillas…

Intenté librarme de entrar al transportín con todas mis artimañas pero, como siempre, por mucha resistencia que opuse, acabé en “la jaula”.

El verdugo enfundado en bata blanca abrió mi boca y confirmó las sospechas de mi humana.

Durante unos días estuve tragando, obligado, unas pequeñas pastillas que, la verdad, permitieron que pudiera, al menos, comer mi alimento más blandito y, sin darme cuenta, volví a estar en la mesa del tipo de las agujas…

Me pinchó una de esas cosas que me separan del mundo de la consciencia y cuando volví en mí, tenía una extraña sensación en la boca, pasaba mi lengua por los dientes y los notaba lisos, “pulidos”.

Ese día no me apetecía ver la comida ni de lejos, pero al día siguiente el ayuno “voluntario” me hizo abalanzarme sobre el alimento, duro, compacto, pero crujiente, ¡qué rico!

Por fortuna, todo había vuelto a la normalidad.

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10 comentarios para “¡¡¡DIENTES… DIENTES!!!”

  1. Erika dice:

    soy nueva en esto y me gustaria saber mas sobre la vida de Zapi me pareces muy divertido sobre todo tus peripecias

  2. Missy, Xispa, Nala y Ona dice:

    Pobre Zapi!!!!

    A nosotras, nunca nos ha pasado… Nos alegramos de que hayas recuperado el apetito y puedas volver a disfrutar de uno de los mayores placeres de la vida….. Besotes de tus amigas!!!

  3. Cucho dice:

    ¡qué bien Zapi! a mi tampoco me ha pasado todavía, pero con tus experiencias yo aprendo y mi humana adulta sabrá qué me está pasando.
    ¡qué aproveche!!!

  4. SARA dice:

    Zapi podría elegir lo que más le gustase para comer, para poder celebrar que ya puede morder a placer. ¡Qué disgusto! Eso de no poder hincarle el diente a nada cuando uno tiene hambre, es horrible. A Erika le van a encantar sus aventuras

  5. Javier dice:

    Podria comer algo que no fuera siempre pienso porque eso le tiene que cansar

  6. Lili (cruce con siamés) dice:

    Pues a mí a pesar de un montón de pastillas e inyecciones de interferón en las encías… ¡¡¡me tuvieron que sacar todas las muelas!!!! ¡¡Solo me quedan los colmillos y los incisivos!! Así que ¡no te quejes! Aún te quedan muelas… Mi humana adulta nos busca a mis dos compañeros (Pipo y Simba) comida que no tenga el grano muy grande porque si no me dan arcadas. ¡Un rollo! Ahora mi humana adulta me está dando unas pastillas para el sistema inmunológico… son ENORMES, pero como me las da con un poco de comida húmeda que me gusta mucho… pues ¡me dejo!
    ¡Miau! y que conserves tus otras muelas mucho tiempo

  7. Maxito dice:

    Que bueno q t mejoraste…

  8. marta dice:

    zapi,zapiron…

    ¡que travieso eres !

  9. marta dice:

    si tu tienes colita!!!!! y dientes!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    eres el gatito mas mono ( y mi gatita) !!!!!!!!!!!!!!

    eres precioso, tesorin!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    marta

  10. marta dice:

    carmen, mi mejor amiga ¿ la conoces ?

    eres extraodinario y ¡ todos te conocen! ( y los chinos)

    gatisimooooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    monadita mas monada del mundo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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